martes, abril 08, 2008

Menudencias

Sólo quiero ser boca
en las comisuras de tu alma,
labios en lo que siente,
lengua para saberte.

Sólo quiero abrirte
como a un libro,
oler la tinta que te escribe,
inhalarte las palabras.

Sólo quiero tus dedos
pellizcando las mejillas
de mi muerte,
como si robases fruta
y yo fuera el árbol de la vida.

Sólo quiero elevar
tus párpados porque llego,
porque puse sombra de mí
sobre tu pecho.

A menudo me pregunto
de dónde me nació
este intenso menudearte
en mi codicia.


sábado, abril 05, 2008

Libre

Emerjo de mí todavía,
desde mi escombro abandonado,
con mi sencillo
resistir en las preguntas.

Me hace libre buscarte
con el sentido de las manos
cuando deshilan la desnudez
de mi palabra.

Soy libre de decirme intacta,
liberar la herida del verbo,
su quemadura de aire.

Libre soy de nombrarme
por encima de lo que me es ajeno,
echarme a perder
los contornos,
describirme ubicua sobre ti,
transfundirme en tu luz,
deshabitar el olvido.

jueves, abril 03, 2008

Lo sabía

Sabía que la noche sonaba
como intestinos constrictores
digiriendo la necrosis del corazón.

Ahora suena a magma de arterias,
a géiser de médula,
a látigo de palabras en el aire.

Sabía que ausencia
era el cristal astillado
de la nada.

Ahora es, además,
el alma disolviéndose
en la densidad absoluta
de tu todo.

Dime, ¿qué fui cuando no me amabas?




(The Secret Garden. Adagio)

domingo, marzo 30, 2008

De tacto

Cualquiera a mi edad
se ha licenciado en alto.
Casi todos ya han crecido
en su currículum,
han llenado con su nombre
la línea de puntos
que da identidad a las incógnitas.


Mientras, yo, me entretengo
demasiado en mis retrasos.

Se me quedó atorado el futuro
-patoso como un tacón de aguja-
entre las rendijas del alcantarillado.
Sirve ahora para recogerme
cuando soy un resto de lluvia
que huye de ser sólo un charco.

Cualquiera a mi edad
es titular de su luz propia,
mientras, la mía se demora
como el último estertor
de una muerte lejanísima
de alguna estrella.

Proscrita de mi propia piel,
varada en la tardanza,
lentamente horado con palabras
la madera de mi casco
para poder decir que hago aguas.

Sé, sin embargo,
-con todo el peso de mi tiempo-
que jamás es tarde
para una caricia
infinitamente postergada.

miércoles, marzo 26, 2008

Si lloviera

Avanza en gris sonámbulo
la tarde,
palpando ciegamente,
tropezando en seco con la vida.

Si lloviera al menos
como un llorar de soledad inútil,
como una humedad desoída,
mi aliento saldría a buscarte
viajero de su propia agua.

Si yo viera al menos
más allá de mi masa informe
tu voz de dedos acuíferos,
ablandaría la sinrazón del horizonte,
fluiría trazada tu senda sobre mi arcilla.

Pero no llueve, ni me llueves.

Árida sin ti,
-marchita-
la necesidad me cerca.

viernes, marzo 21, 2008

"Te dije...

...que me dejaría matar
porque alguien me escribiera algo así.
Dime: ¿qué hago ahora con tanta vida?".





Cuando te amo,
la noche tiene una voz
que reverbera en la luz,
en su eco me expande.

Mi tejido es de sílabas,
cosidas con un hilo candente
de hambre
que anuda más cuando
el silencio lo enfría.

Cuando te amo,
la piel me extralimita,
deroga mi muerte.

Yo hacia delante,
inclinada a tu incendio.

Detrás de mí,
mi sombra ardiendo.


(Blackmore's Night.Scarborough Fair)

miércoles, marzo 19, 2008

Contraluz

Fui de ciénaga,
pero de humedad indócil
y lisérgica
para asumir el lodo denso
de mis besos desnutridos.

No supe conformarme
con ser turbia hasta el horizonte.
Tomé mi débil luz lastimada
para cegarle el corazón a la palabra
y contradije impunemente a su acíbar.

Tal vez conseguí
gritar con el color de los silencios.

Así me hice con tus ojos,
brotados del afán de lo perdido
en buscar donde nunca se estuvo.

Desde ellos emanan
crepúsculos prófugos del tiempo,
sitios alumbrados –de lumbre-
donde la piel se transparenta.

Hoy, tú me miras
como si hubiera vivido en tus manos,
como un ser a contraluz,
pero sintiéndote parte de mi forma
y de mi fondo.

viernes, marzo 14, 2008

Ausencia

Es el recuerdo de tu voz
-hay demasiada noche para mí sola-
quien infarta el corazón de plomo
de los relojes,
frena en seco la hora
y todos los latidos del
tiempo
precipitan en mi alma.

Y la soledad como ruido de fondo.

domingo, marzo 09, 2008

Íntimo

En esta batalla
de la piel contra la nada,
tu imagen afila los deseos.

Con ellos hiere a la memoria
en lo imposible,
se describe en relieve
en la vida de los sueños.

No me importa perder
y vaciarme,
el aguijón que más perfora
ya está dentro.

jueves, marzo 06, 2008

Dehiscente

A ti, por Atacama.


Resisto en un desierto que supura pena.
Pena que no dispersa el tiempo.
Pena ecuánime sobre las partículas en que me desmenuza.

Decantada en la paciencia
de quien cree que no ha perdido
toda la luz,
espero esa lluvia de momentos
empecinados en la vida,
en eternidad enhebrada de instante a instante.

Desde este milagro sé
que me basta la humedad de tu palabra
para abrir el pericarpio de mi voluntad.