jueves, febrero 03, 2011

Detritus

I


Hoy, estas manos calladas
desarrugan mi voz
como quien intenta alisar
el papel del poema despreciado,
tras el cruento motín de las heridas.

Desde esa voz medio ilegible
me propago.

Con tinta de alma emborrono mis silencios.



II

La noche aprieta
y yo intento no ser
la garganta del deseo
cuando arde
para instaurar después 
su propia oscuridad.


III

Mi amor siempre supo
mirarte como a un abismo,
pero tú nunca supiste
devolverle la mirada.

IV

Soy precisa
en la emoción de recordarte.

El tiempo sólo hace de mí una inexacta.


V

Esta mujer jamás está a salvo.

Su corazón es una medusa,
animal
de gelatina,
aletea en el cálido mar
de su pecho,
es puro amor luminiscente,
descerebrado y venenoso.




martes, diciembre 14, 2010

Acrofobia


Que algún dios de los precipicios
me explique por qué a demasiada altura
se me ahuecan los huesos,
y por qué entonces disgregan mi médula abisal
 y me derrumban
en lugar de volar como la envidia
que he acumulado sobre las alas de los pájaros.

Por qué todos los faros seducen
a la luz de acantilado de mis venas,
y por qué desde su ojo la convierten
en el deseo de ser el grito de la espuma.

O por qué el alféizar donde expongo
la esperanza como señal
para que me encuentres
termina prefiriendo cavar túneles.

O por qué el amor
siempre termina
teniendo forma de cornisa.

O por qué, cada noche,
en el abismo blanco de las hojas
inescritas,
soy realmente lo que soy:
una acróbata del vacío
describiendo el vértigo de la palabra.




(Patagonia. Christophe Huet)

jueves, noviembre 25, 2010

Conjuro equis

"lo que cura es el aire que exhalan las palabras"
Héctor Abad Faciolince.








Tal vez yo podría conjurar estos ojos,
y a sus pasos ciegos
que a nadie conducen,
con versos afilados
que desgarren los mapas inútiles
que urden para la aurora,
que drenasen toda mi luz extraña
tan nocturna y enquistadamente sola.

No sé qué será así de lo incurable;
sí sé que me ha de bastar con mi aliento solo.












martes, noviembre 09, 2010

Amarga y maleable


En la espalda la desfachatez de la culpa,
abultado dolor reminiscente
de unas alas que no crecieron nunca.

Torcida,
como un cuello pintado
por Klimt,
pero sin beso en el que
convertirse.

Insana,
mezcla con toda su carne
toda su alma disponible.

Amasijo que espera la ternura
como esperan
a unas manos húmedas,
las  formas escondidas
en la informidad del barro.

Suspensa

Ya nunca podré mejorar
en amarte,
nunca más ascendida
al cielo terrenal de tus abrazos,
nada ya de doctorarme
en todos sus puntos de tangencia.

A qué aspirará ahora la química salival
de tus emociones sobre mi lengua
sino a disolver el cielo imposible de mi boca,
hasta que degrade todas las palabras de pronunciarte.

Pero no he de quedarme sin nada:
para cuando todo nos arrase,
estoy aprendiendo a desnudar tu nombre.

 Después de todo, siempre se me dio mejor
construirte desde el aire.

Sí, eso es:
quedo suspendida eternamente.



(Debbie Wiseman. Middletwon)

viernes, octubre 22, 2010

Petición simple-III

Quiero que termine ya
el tiempo de las estatuas,
que las vetas de sangre
de este mármol
avancen más allá de su materia,
tiñan el silencio de vida caliente.

Que deshiele la quietud inadvertida
y gotee caústica el movimiento del abrazo,
que caiga sobre mis senos
-ahí es donde antes me transparento-
para que puedas ver
que escondo dentro
pájaros llenos de cielo.






((Ederlezi -Nigel Kennedy and Kroke))

jueves, octubre 21, 2010

Corolario-XXV

No sólo por encontrarla,
también porque sé 
que hay vida hasta en el polvo,
cuando siento  que he perdido el alma,
me pongo a barrer desiertos.

viernes, septiembre 24, 2010

No tardaré

Qué tarde me resulta todo.
Sin embargo, nada transcurre,
el tiempo no es nada
hasta que no ha pasado.

Quizás porque no voy a ninguna parte.
Quizás porque es todo cuanto pasa.


Sólo la palabra me urge en su dictamen:

“No tardarás”.






Escribo para darle a mis ojos palabras
cuando miran,
para que puedan pronunciar atardeceres.

Escribo para que la vida me suene por dentro.

A veces, sólo para proyectar
la intranscendencia de mi instante.

Y apostillo cicatrices porque no saben
hablar si no es al tacto.

No dejo de saberme como el verso feliz que no logro
pero me sé viva cuando escribo
sobre las manos de alguien escribiéndome un
“no tardes”.


[Gracias,Ybris, por tanto siempre]






(Natur boy. Jon Hassell)

martes, septiembre 21, 2010

Esas largas noches con el alma y otros indefinibles II

I






Cada Septiembre,
se le aquietan los ojos como un lago
de aguas silenciosas,
que, cada atardecer,
se tornan ocres a punto de otoño,
a punto de ocaso.


Acaricia levemente su figura
con el tacto de una mariposa 
que teme romper el aire;
pero la soledad es un espejo íntegro
en medio del tiempo roto.




La noche la recorre con caricias
que sueñan
con dedos que las sueñen.




II








Si le prendo fuego a mi memoria,
carbonizaré mis deseos,
pero la esperanza
se me quedará en los hierros.

Y, después del incendio,
cuando pise sobre la levedad de las cenizas,
habré de discernir cuál de todos mis clavos es
el que arde menos.




III


Puede que ya nunca sepas
que he vuelto.
Yo regreso como me fui:
sin hacer ruido.







(Raein. Ólafur Arnalds)

Palabras a pie de tumba

Dejaste decantarse al silencio.

Aquí tienes su quietud fría
y perpetua.


Ahora sólo eres abandono petrificado.

Te queda sentir sobre ti el camino
que, al arrastrarse,
vaya dejando el olvido cuando aceche.