martes, diciembre 06, 2016

Caja negra

En geometría poética la soledad es la distancia más corta entre recordar a alguien y acatar su ausencia.
Daniel Izquierdo Clavero

Ya lo sabes; soy incapaz de escribir sin que cada palabra me pellizque las vísceras.
Mi lenguaje tiene un corazón arrítmico, ya lo sé, pero moriría sin tenerlo. Y late más allá del músculo claustrofóbico de la memoria.

Ahora, hincha bien el pecho, inhala mi silencio, deja que reafirme en ti sus espinas.
Cuando espires, tu aliento sangrará como la piel de mis versos.


No lamentes no haber dicho a tiempo, te aseguro que tu palabra nunca fue capaz de penetrarme ningún paisaje. En el mío, los árboles han depuesto todas las hojas que, en vano, habían invertido contra el invierno. Pero yo he trazado un camino de piedras a las que les han crecido brazos. Ya no quiero negarme a abrazarlo.

De entre mis restos calcinados aún se puede recuperar la caja negra de los registros vitales de mi alma. Aunque, con seguridad, saberlo no va a servirte, no va a salvarnos; del mismo modo que saber que moriremos un día no afecta para nada a su irrefutable verdad futura.


¿El adiós?, el adiós se pronuncia solo, con el inexorable lenguaje de los muertos.


La última vértebra de la noche abandona
la esperanza,
sin mirar atrás hacia las ruinas,
acatando el albedrío del derrumbe.








5 comentarios:

  1. Un saludo, una historia y un adiós. En el camino, un registro del proceso.
    Esa caja negra solo puede indicar lo ya sucedido, lo cual no resta un ápice a la altura meritoria conseguida y deja a los demás el ejemplo aleccionador del esfuerzo vital ya indeleble.
    Las palabras registradas, como las tuyas, son luz siempre propicia a la claridad sembrada en el camino propio.
    Besos.

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  2. Después de leerte, me hiciste pensar en los adjetivos ineludibles de cualquier corazón

    Arrítmico, eréctico, profético,
    herético, eclético, prolífico,
    frenético, colérico, translúcido

    confuso, difuso,
    amante, silbante.

    Ladrón.


    Un beso

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  3. Hace mucho tiempo que no leía poesía... Hace tanto que no sabía de tí. Hace tanto tiempo ya de todo.

    Un abrazo, si por accidente, pasas por aquí.

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  4. Demasiado, sí...pero aún no lo suficiente, por lo visto.
    De vez en cuando la memoria me trae hasta aquí, a visitar las palabras que dejaste y a recordar la emoción que despertabas.
    Aún agradecida.

    Una sonrisa.

    Olimpia

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  5. HOy releeo con emoción tus palabras antiguas, la forma en que proyectas luz al silencio y como arañas las palabras que acaban siendo caricias.
    Echaba de menos tus versos, como echo de menos los de Ybris.
    Permíteme por favor que le salude a él en esta página (por si aparece de nuevo, saberlo y leerlo de nuevo me ha alegrado el alma)
    Te piden que no dejes de escribir y yo me uno a ellos.
    Escribe por favor, tus palabras, tu sentir, tu empoción me reconfortan, mucho.

    Muchísimas gracias.

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