Debes saber
que no he crecido,
y que hay días que aún llevo
aquel miedo y dos trenzas rubias
en la espalda.
martes, octubre 21, 2008
Señal
Sólo hizo falta que el aire que movió
tu mano cuando se elevó y dijo adiós
se convirtiera en quejido
para saberlo.
Era la hora.
El turno del destierro.
tu mano cuando se elevó y dijo adiós
se convirtiera en quejido
para saberlo.
Era la hora.
El turno del destierro.
domingo, octubre 12, 2008
Corolario-XXIII
La verdad me sustenta
cuando viene
a quedárseme en la vida:
renazco en tu piel
desde la certeza de mi boca.
cuando viene
a quedárseme en la vida:
renazco en tu piel
desde la certeza de mi boca.
miércoles, octubre 08, 2008
De (s) propósitos
Aprenderé a respirar sumergida,
con este corazón carcomido
y escorado hacia el vértigo.
Cuando la soledad tenga luna,
arderé con él sobre las sombras
porque sabré encontrar
el lado más hiriente de la luz.
Me expandiré en su contrasentido,
aun cuando tenga que partirme en dos
porque las alas que me broten
lo hagan con el sentido en contra,
desplegándose hacia dentro.
Boomp3.com
martes, septiembre 30, 2008
Monólogos proscritos
Ridículo
La noche abre su gabardina
y exhibe su incitante abismo;
ignora que cuando ella llega
yo ya vengo de la nada.
Investigación
Necesito saber
de qué mueren mis días:
voy a exhumar mis sueños.
Sabiduría
Mis labios no recuerdan
los adjetivos para el sabor de tus besos,
pero siempre los tengo en la punta de la lengua.
La noche abre su gabardina
y exhibe su incitante abismo;
ignora que cuando ella llega
yo ya vengo de la nada.
Investigación
Necesito saber
de qué mueren mis días:
voy a exhumar mis sueños.
Sabiduría
Mis labios no recuerdan
los adjetivos para el sabor de tus besos,
pero siempre los tengo en la punta de la lengua.
domingo, septiembre 21, 2008
Como quien oye llover
Cada gota de mí que te extraña
se encadenada
a la palabra.
Soy hacia ti agua deletreada,
silabario acuoso de lo que me estalla
hacia tu adentro
cuando la lejanía duerme en su sordera.
Caigo y caigo insistente
con mi insaciado deseo
alfabético
sobre la espalda de la ausencia.
Creo que debo ser impronunciable:
la nada no me escucha las ganas,
como si la lluvia de palabras
con las que te reclamo
lloviera sólo con la hache de
humedad.
se encadenada
a la palabra.
Soy hacia ti agua deletreada,
silabario acuoso de lo que me estalla
hacia tu adentro
cuando la lejanía duerme en su sordera.
Caigo y caigo insistente
con mi insaciado deseo
alfabético
sobre la espalda de la ausencia.
Creo que debo ser impronunciable:
la nada no me escucha las ganas,
como si la lluvia de palabras
con las que te reclamo
lloviera sólo con la hache de
humedad.
sábado, septiembre 13, 2008
Restauración
Porque odio los silencios puntiagudos
que quedan esparcidos después
del estrépito del derrumbe,
intento sujetarme en estos renglones
retorcidos
con la envergadura muscular de tus abrazos.
A tu palabra acudo,
con la valentía de los arruinados,
a rellenarme de versos las fisuras.
Así apuntalo en mí
tu voz de nombrarme,
esa con la que me rehaces sólida en el aire.
que quedan esparcidos después
del estrépito del derrumbe,
intento sujetarme en estos renglones
retorcidos
con la envergadura muscular de tus abrazos.
A tu palabra acudo,
con la valentía de los arruinados,
a rellenarme de versos las fisuras.
Así apuntalo en mí
tu voz de nombrarme,
esa con la que me rehaces sólida en el aire.
martes, septiembre 09, 2008
Ni lunes
Apenas fue lunes ni otro día.
Su contenido fue absurdo
como un canasto lleno de frutas en los huesos.
La ausencia manoseó las horas,
las mancilló con silencio neutro.
Nada que decir más allá de lo inútil.
Me opongo a su desastre
quebrándote en mi palabra,
teselas que enmarcan caricias,
restaurándome los huecos de los besos.
Sé que estos versos
no dignifican lo que no será nunca,
pero aún soy más absurda
si no lo escribo.
Su contenido fue absurdo
como un canasto lleno de frutas en los huesos.
La ausencia manoseó las horas,
las mancilló con silencio neutro.
Nada que decir más allá de lo inútil.
Me opongo a su desastre
quebrándote en mi palabra,
teselas que enmarcan caricias,
restaurándome los huecos de los besos.
Sé que estos versos
no dignifican lo que no será nunca,
pero aún soy más absurda
si no lo escribo.
lunes, septiembre 01, 2008
Regreso
Entra lento por la ventana
el amarillo ocre de la caducidad.
Es la luz un cristal caliente
que envuelve viscosamente el tiempo.
El cansancio implora,
con ese gesto
de mar melancólico sin agua,
la unción del otoño en la sed.
Hay una quietud que acoge
mi regreso de los días suspendidos
con el corazón en un grito.
Traigo estruendo en la impaciencia.
Pero Septiembre se ha descalzado
-me invade de puntillas como un delincuente-
para no convertirme en más ruido.
el amarillo ocre de la caducidad.
Es la luz un cristal caliente
que envuelve viscosamente el tiempo.
El cansancio implora,
con ese gesto
de mar melancólico sin agua,
la unción del otoño en la sed.
Hay una quietud que acoge
mi regreso de los días suspendidos
con el corazón en un grito.
Traigo estruendo en la impaciencia.
Pero Septiembre se ha descalzado
-me invade de puntillas como un delincuente-
para no convertirme en más ruido.
miércoles, agosto 13, 2008
Futuro en pleamar
Recuerda que sólo voy
a recoger los sonidos salados
que necesita mi corazón
para mantener su forma de caracola muda.
Que viraré a estribor el horizonte
cuando atardezca
para seguir inclinando la noche
a tu regazo.
Que me beberé tu mar
hasta que pueda irrumpir
en tus manos
como una marea amnésica
de lenguajes de luna.
a recoger los sonidos salados
que necesita mi corazón
para mantener su forma de caracola muda.
Que viraré a estribor el horizonte
cuando atardezca
para seguir inclinando la noche
a tu regazo.
Que me beberé tu mar
hasta que pueda irrumpir
en tus manos
como una marea amnésica
de lenguajes de luna.
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