jueves, febrero 23, 2006

Poseída

Tengo una muchacha
apostada en las entrañas
que me interrumpe la muerte
como si no hubiera vivido.

Lleva trenzas de trigo
y luces en la nuca
con las que enciende mi frente
cuando soy toda de espaldas.

Tiene dardos como olas
de un mar
que dispara sobre mis pasos
cuando sólo soy arena.

Fabrica humo sonoro
como si nada hubiera ardido
en la devastación de mi boca.

Tengo una muchacha
de ojos limpios
en el centro de la médula,
que no olvida nada porque jamás recuerda.

Niña de agua

La niña de agua
llueve el río que la inunda.
Con la mano extendida,
traza un cauce.
Desembocan sus ojos
en la acera
y se rodea de lagos de pobreza.

Un transeúnte la mira el vacío de la mano,
después mira incrédulo un sol frío
y yéndose, abre su paraguas.

miércoles, febrero 22, 2006

Ansiedad

Estar aquí,
acostada sobre este sentir
que se escapa de las vísceras
y mancha los aleros.
Estar aquí,
oyendo el ruido del tiempo
en la ventana,
la fugitiva esquina
que absurda esconde la mirada...
Estar aquí,
venir a este abismo a no encontrarte,
esperarte en el andén hacia todos los destinos,
y saber que no hay trenes
allá donde me olvidas.

lunes, febrero 20, 2006

¿Qué es este pálpito
de niebla en las muñecas?.

¿Qué este corrosivo flujo
de dolor invertebrado?.

Sajo las líneas perpendiculares
a los dedos:

Eloísa es la última gota
en un alféizar asomado
al drenaje mártir de la huída.
No soy igual a quienes amas.
Yo sé pagarte
con un ejército de noches sin un solo dueño.


Apura el último sorbo
de este lugar ignoto
donde el amor no mancha la sábana.


Porque sé destruirlo con otro silencio,
más cavernario, más miserable, más espeso.
En la espalda se me han quedado adheridas varias lunas.
Un revólver brilla en la palidez de la noche lunar.
Entre mis escápulas, una diana quieta de luz
señala un punto certero para un último plenilunio.

viernes, febrero 17, 2006

Despropósito

Sólo agua vertida,
el despropósito más líquido
del mundo;
sólo sed desperdiciada,
una rotunda eclosión
de un larva de vacío,
un imán de un polo solo
repeliéndome,
un cráter creciendo
sin sentido de la fuga.

Turbio presagio de la nada:
mi alma desabrochada
y hoy tampoco has venido.

miércoles, febrero 15, 2006

Hundirme
otra vez en lo que escribo,
con los dedos enfermos,
la voz inacabada.

Escribirme los gestos,
las posturas del alma.

Brotar nítida
desde la oscura punta de la lengua,
vaciarla.

Y brotar,
y latir,
en el submundo transparente
en que resisto.

Adherida a la fe de la palabra,
donde ni uno de mis versos
tiene miedo.
No hay reverso
en las monedas del tiempo.

La posibilidad de Eva

Es tan posible
que no necesito un paraíso
ni a su dios enojado,
como que sé rodearme de serpiente
la garganta
e inocular indecencia
en mis manzanas.