"Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario...
(Gil de Biedma)Ya he estado sola, amor.
Tanto que, cuando te pienso,
tu nombre hace eco dentro de mi alma.
Vivo en la precariedad agnóstica
de quien ya no espera más
que seguir oyendo
el crujido moribundo de la pérdida;
la apoteósica banda sonora
en el final de lo más frágil.
He bebido demasiado el veneno
de los brazos sin materia;
tanto que, borracha de sentir sin esperarte,
olvido cada amanecer
haber muerto a solas cada noche.
Ya estoy sola desde siempre,
tanto que lo que ha huído de mí
es todo el amor, allá a lo lejos.