"Sólo el amor es duro"
(Luis García Montero)
Despertar con la noche
a cuestas
y huir de estas sábanas
enfermas de despropósitos.
Descorrer la penumbra
y afrontar la luz,
y a toda su lejanía.
Desmedir y descoser
los abrazos tejidos sin estrenar.
Venir al papel
a gritarte los deseos
y describir sin querer
el tamaño de una herida.
Sólo el amor es duro,
seguramente.
Y por eso ahora estoy reventando
el límite de mis palabras.
jueves, abril 05, 2007
martes, marzo 27, 2007
Antifísica
Cuanto más sencillamente agujereados,
más pesa el fardo hostil
de los días.
Entre dos nadas,
otra se agranda inconsistente
y deja de llamarse vida.
más pesa el fardo hostil
de los días.
Entre dos nadas,
otra se agranda inconsistente
y deja de llamarse vida.
sábado, marzo 17, 2007
viernes, marzo 02, 2007
Versus
No tengo voz
si no en papel inmaculado.
No hay víscera que no deshaga
para dar forma
a la luz que pervive tras
las sombras.
Me rompe la verdad
como un cielo herido
por el rayo.
Especialmente ahora
- morados los labios de callar apretados -
encuentro el silencio
que no duele en la palabra
y este guijarro
rechinando en mi costado
es la mejor de las metáforas.
si no en papel inmaculado.
No hay víscera que no deshaga
para dar forma
a la luz que pervive tras
las sombras.
Me rompe la verdad
como un cielo herido
por el rayo.
Especialmente ahora
- morados los labios de callar apretados -
encuentro el silencio
que no duele en la palabra
y este guijarro
rechinando en mi costado
es la mejor de las metáforas.
domingo, febrero 18, 2007
No han desaparecido.
A flote siguen los restos
de la búsqueda naufragada en pos
de una tierra inexistente.
Lo inverosímil
sigue siendo la elección de las venas.
Cuánta torpeza
en los pasos empeñados
en la lejanía.
Me he rodeado de muros
y sigo escapando por lo invisible.
Hice barro con la piel
que te piensa
pero la humedad del recuerdo
nunca fragua mi estatua.
He aquí:
tanto olvido para nada.
A flote siguen los restos
de la búsqueda naufragada en pos
de una tierra inexistente.
Lo inverosímil
sigue siendo la elección de las venas.
Cuánta torpeza
en los pasos empeñados
en la lejanía.
Me he rodeado de muros
y sigo escapando por lo invisible.
Hice barro con la piel
que te piensa
pero la humedad del recuerdo
nunca fragua mi estatua.
He aquí:
tanto olvido para nada.
jueves, febrero 15, 2007
domingo, febrero 11, 2007
Voluntad
Acepto
la exactitud de tu ausencia,
tu espalda
de viento en contra,
el vacío
sereno del escarmiento.
Nombro sin pudor
el futuro abatido a imposibles
y miro de frente
a tu olvido.
la exactitud de tu ausencia,
tu espalda
de viento en contra,
el vacío
sereno del escarmiento.
Nombro sin pudor
el futuro abatido a imposibles
y miro de frente
a tu olvido.
Amanecer
Se disipa la noche
como una soledad anunciada,
con su belleza lenta,
la que escancia el silencio,
la que derrama el recorrido
brumoso de la quietud.
He deshecho mis huesos,
soy aún nocturna y blanda como
el pan sin hacer,
extendida y moldeada
por los dedos de los sueños.
La hora está en paz
con el tiempo,
me hace despacio,
a fuego lento del amanecer.
como una soledad anunciada,
con su belleza lenta,
la que escancia el silencio,
la que derrama el recorrido
brumoso de la quietud.
He deshecho mis huesos,
soy aún nocturna y blanda como
el pan sin hacer,
extendida y moldeada
por los dedos de los sueños.
La hora está en paz
con el tiempo,
me hace despacio,
a fuego lento del amanecer.
lunes, enero 29, 2007
Teleología
Saben las rocas,
inmóviles entre los dientes de los siglos,
que les late el estallido de la luz
que moverá todas las montañas.
El otoño,
caduco entre la hojarasca,
se abandona desnudo al abrazo del hielo
para ser el vestido fresco de los árboles.
El aliento,
resbalando moribundo en los cristales,
volverá a ser húmedamente versátil.
Hasta el tiempo gastado
sabe que acrecentará el espacio,
disminuyéndome.
Y yo he vuelto para ser.
Aunque nunca sepa nada
ni imagine con qué roce tangencial
me acercaré a la vida.
inmóviles entre los dientes de los siglos,
que les late el estallido de la luz
que moverá todas las montañas.
El otoño,
caduco entre la hojarasca,
se abandona desnudo al abrazo del hielo
para ser el vestido fresco de los árboles.
El aliento,
resbalando moribundo en los cristales,
volverá a ser húmedamente versátil.
Hasta el tiempo gastado
sabe que acrecentará el espacio,
disminuyéndome.
Y yo he vuelto para ser.
Aunque nunca sepa nada
ni imagine con qué roce tangencial
me acercaré a la vida.
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