lunes, octubre 30, 2006
Los relojes no tienen memoria.
Andan ávidos de tiempo
como si no conocieran los segundos.
Se creen corazones de sano latir acompasado,
pero sólo marcan el ritmo de morir a intervalos.
Esta esfera negra, docena de veces marcada
para no asignar dirección,
sólo giro perpetuo de espaldas al retraso.
Tengo una hora más tarde
para seguir aquí,
al sur abandonado del momento,
envejecida de ocaso.
miércoles, octubre 25, 2006
Qué habrá después,
cuando los caminos se desdibujen
detrás de las esquinas,
cuando la faz de los días
sea un espejo refractario.
Qué detendrá el limo de la pérdida,
qué será del barro inaprensible del presente.
Qué quedará cuando las mareas se detengan
y la luz pierda los ojos,
cuando las respuestas sean sordas
para todas las preguntas.
Dónde quedará lo no hallado,
dónde será lo que no puede mirarse,
cómo podrá ser verdad lo que ya no tiene ahora.
Qué quedará después del último silencio.
Quién ahogará a la nada
cuando esté sumergida en la derrota.
cuando los caminos se desdibujen
detrás de las esquinas,
cuando la faz de los días
sea un espejo refractario.
Qué detendrá el limo de la pérdida,
qué será del barro inaprensible del presente.
Qué quedará cuando las mareas se detengan
y la luz pierda los ojos,
cuando las respuestas sean sordas
para todas las preguntas.
Dónde quedará lo no hallado,
dónde será lo que no puede mirarse,
cómo podrá ser verdad lo que ya no tiene ahora.
Qué quedará después del último silencio.
Quién ahogará a la nada
cuando esté sumergida en la derrota.
sábado, octubre 21, 2006
Proyecto
Sobre el mapa de esta noche sola
(de esos que se despliegan silenciosos
y definitivos por encima de todas las cosas),
voy a diseminar al azar
todas las caricias que nunca tendrán lugar.
(de esos que se despliegan silenciosos
y definitivos por encima de todas las cosas),
voy a diseminar al azar
todas las caricias que nunca tendrán lugar.
viernes, octubre 20, 2006
martes, octubre 17, 2006

Cómo sorprender a la pereza
de ser
cuando no logro ser poema,
incisivo en la punta de la sábana,
boca dibujada en la paleta de los sueños,
paso que no pongo en ningún trayecto.
Cómo terminar de ser
lo que no espero ser nunca,
cómo acabarlo sin que sea inexistencia.
Cómo puedo mantener
lo que deseo
a flote sobre la nada;
cómo salvarlo de morir
desde su nunca.
De qué servirán estas locas
palabras paridas a deshora,
este fin impaciente, sílaba a sílaba, demorado.
Para qué este puente de esperanza
engullido por su río de tristezas.
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