Este aire de ausencia
tiembla en la tarde como un pez asfixiado.
Algo ha muerto despacio
mientras decías adiós,
pero la hora no ha esperado
y se ha secado de golpe.
Soy una isla a oscuras,
un naufragio a tientas.
Recojo tiernamente
ladrillos de silencio
y mi laboriosa soledad
construye una casa vacía.
viernes, mayo 04, 2007
jueves, mayo 03, 2007
Nocturno
No quiero la noche desarropada
de ti.
Vuelco lo aprehendido
de tu alma
sobre la tundra de mi cama.
Me sumerjo en mi alijo
de ti
hasta que surge tu nombre necesario
del gemido curvado de mi espalda.
Mi piel absorve toda tu palabra
al encuentro del más allá
de mis silencios.
de ti.
Vuelco lo aprehendido
de tu alma
sobre la tundra de mi cama.
Me sumerjo en mi alijo
de ti
hasta que surge tu nombre necesario
del gemido curvado de mi espalda.
Mi piel absorve toda tu palabra
al encuentro del más allá
de mis silencios.
miércoles, mayo 02, 2007
Menudencias
Te espero así,
mientras me deshago en la llovizna,
desmenuzada para elevarme
sobre la espesura de las cosas,
para viajar como semilla
tras su tierra prometida.
Te espero así,
viendo cómo germina mi carne
sobre mi pecho demacrado.
Cuando estés aquí,
habré reducido a polvo
la losa sepulcral que me sepulta.
mientras me deshago en la llovizna,
desmenuzada para elevarme
sobre la espesura de las cosas,
para viajar como semilla
tras su tierra prometida.
Te espero así,
viendo cómo germina mi carne
sobre mi pecho demacrado.
Cuando estés aquí,
habré reducido a polvo
la losa sepulcral que me sepulta.
jueves, abril 26, 2007
Una tarde amarilla tumbada
sobre el asombro de tenerte.
La lentitud de tu mano
ahondándome,
vibrando en las columnas de mi alma.
Ver el tacto de la música
cuando te roce los ojos
mientras duermes.
Destilar lo que te vuela
por la sangre.
Robarte la saliva
para beberme tu palabra.
¿Pido demasiado?.
No me culpes.
Es muy desmemoriada esta lejanía.
sobre el asombro de tenerte.
La lentitud de tu mano
ahondándome,
vibrando en las columnas de mi alma.
Ver el tacto de la música
cuando te roce los ojos
mientras duermes.
Destilar lo que te vuela
por la sangre.
Robarte la saliva
para beberme tu palabra.
¿Pido demasiado?.
No me culpes.
Es muy desmemoriada esta lejanía.
miércoles, abril 25, 2007
Qué difícil es vivir hacia delante.
Esta querencia,
casi imán,
que vibra en estos labios,
eleva hasta la boca
el sabor de lo que resucita
de entre los nervios.
Se están descifrando mis contornos
en agua incorregible,
buscando las formas en la tempestad
que te contiene.
Me pierdo de mí,
me niego en la luz que proyectas
para no desbocar a mis sombras.
Y espero,
mientras exhalo despacio
el aire de mi corazón oscuro,
a que tus manos retiren
la tierra que yace
sobre esta muerta de nacimiento.
Esta querencia,
casi imán,
que vibra en estos labios,
eleva hasta la boca
el sabor de lo que resucita
de entre los nervios.
Se están descifrando mis contornos
en agua incorregible,
buscando las formas en la tempestad
que te contiene.
Me pierdo de mí,
me niego en la luz que proyectas
para no desbocar a mis sombras.
Y espero,
mientras exhalo despacio
el aire de mi corazón oscuro,
a que tus manos retiren
la tierra que yace
sobre esta muerta de nacimiento.
viernes, abril 20, 2007
Con qué impaciencia feroz
me acribilla la esperanza
en el centro de las manos.
Me han nacido líneas
que no sé leer con mi alfabeto de abandono.
De pronto las noches
son relojes parados,
nudos de tiempo sobre este dolor
que ya no quiero que sea mío.
Y qué imperfecta soy para pensarte.
Estas oquedades de mi alma,
esta gangrena abismal del pericardio
me rompen la verdad que necesito.
Préstame un par de penumbras,
cualquier sombra me sirve
para arroparme
mientras cambio esta piel por olvido.
Espérame
sobre la palabra que nos ata.
Espera a que impugne
el pacto que firmé con la muerte:
ya no cumplo la condición
de no sentir nada para morirme.
me acribilla la esperanza
en el centro de las manos.
Me han nacido líneas
que no sé leer con mi alfabeto de abandono.
De pronto las noches
son relojes parados,
nudos de tiempo sobre este dolor
que ya no quiero que sea mío.
Y qué imperfecta soy para pensarte.
Estas oquedades de mi alma,
esta gangrena abismal del pericardio
me rompen la verdad que necesito.
Préstame un par de penumbras,
cualquier sombra me sirve
para arroparme
mientras cambio esta piel por olvido.
Espérame
sobre la palabra que nos ata.
Espera a que impugne
el pacto que firmé con la muerte:
ya no cumplo la condición
de no sentir nada para morirme.
martes, abril 17, 2007
Es intensa vidriera en este muro
la palabra que te nombra y que te pinta,
luz que brota así, del azar más puro,
hurgando en mi sed desde su tinta.
Pero esta herida insiste en su conjuro
por lograr para mí un alma extinta:
mata el afán de paraíso y su futuro,
maniata al instinto y lo precinta.
No podré con otra lucha corrosiva
entre mis manos ansiosas y mi miedo,
no sabré perdonarme más deriva.
Sabe bien este último denuedo
que, con una piadosa perspectiva,
se oscurece el sol con un sólo dedo.
la palabra que te nombra y que te pinta,
luz que brota así, del azar más puro,
hurgando en mi sed desde su tinta.
Pero esta herida insiste en su conjuro
por lograr para mí un alma extinta:
mata el afán de paraíso y su futuro,
maniata al instinto y lo precinta.
No podré con otra lucha corrosiva
entre mis manos ansiosas y mi miedo,
no sabré perdonarme más deriva.
Sabe bien este último denuedo
que, con una piadosa perspectiva,
se oscurece el sol con un sólo dedo.
viernes, abril 13, 2007
Lo dejo
Abandono.
Toda yo deja de amar.
He inclinado demasiado la memoria
y se me han resbalado los sentidos.
Todo en mí escapa o huye.
Me vacío de golpe;
soy como este aguacero
apresurado por escampar.
Saldré a la lluvia,
a su tormenta de mar encerrado,
a exponer la desnudez interior
en que me he convertido.
Así,
inundada de nada,
casi sin alma,
abierta hasta la médula,
extendida bajo el diluvio
como quien lava su destino.
Toda yo deja de amar.
He inclinado demasiado la memoria
y se me han resbalado los sentidos.
Todo en mí escapa o huye.
Me vacío de golpe;
soy como este aguacero
apresurado por escampar.
Saldré a la lluvia,
a su tormenta de mar encerrado,
a exponer la desnudez interior
en que me he convertido.
Así,
inundada de nada,
casi sin alma,
abierta hasta la médula,
extendida bajo el diluvio
como quien lava su destino.
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