Tus signos se llevan mi alma
a un lugar sin continentes
porque la intensidad de la palabra
les queda grande.
Se va la tarde.
Te vas con ella y hago frío.
viernes, septiembre 28, 2007
domingo, septiembre 23, 2007
jueves, septiembre 20, 2007
Efusión
Consiente en abrirse,
desertar del silencio más mudo,
transmutarse en asombro,
esta pétrea cerradura.
Después de haber dormido
en ataúdes que el espanto sella
con un golpe seco,
la pasión emerge
de un exilio cadavérico.
Me provee de esta sangre errátil,
nómada, perdida
en la humedad selvática de tus versos.
Ya no puedo reducirla
a pedernal de venas:
repudia conjugar pretéritos.
Es presente fluído,
aumentado
por esta levadura fértil
en las cavernas de la razón.
desertar del silencio más mudo,
transmutarse en asombro,
esta pétrea cerradura.
Después de haber dormido
en ataúdes que el espanto sella
con un golpe seco,
la pasión emerge
de un exilio cadavérico.
Me provee de esta sangre errátil,
nómada, perdida
en la humedad selvática de tus versos.
Ya no puedo reducirla
a pedernal de venas:
repudia conjugar pretéritos.
Es presente fluído,
aumentado
por esta levadura fértil
en las cavernas de la razón.
sábado, septiembre 08, 2007
Yaiza
Me traje tus dedos pequeños
con olor de tierra,
tu voz de cobre andino,
tus brazos de pámpano tierno.
Te refresco en mis ojos
con tu llanto de ruinas.
Soy lo que hiciste de mí
cuando elegiste mi pecho.
En mi afán
nunca serás pasado.
Aunque dios te olvide.
con olor de tierra,
tu voz de cobre andino,
tus brazos de pámpano tierno.
Te refresco en mis ojos
con tu llanto de ruinas.
Soy lo que hiciste de mí
cuando elegiste mi pecho.
En mi afán
nunca serás pasado.
Aunque dios te olvide.
Reanimación
Fue un silencio súbito.
Todo murió carcomido por la quietud.
Nada ácida dispersándose.
Es entonces cuando
en las oquedades del alma
sólo se incuba tiempo.
Pero la palabra sigue
(como una rémora a lomos
de la memoria),
recosiendo heridas
con puntadas de inocencia.
El músculo de la incertidumbre
se contrae:
por fin un latido,
un sistólico verso
quebrando
la muerte plana del corazón.
Todo murió carcomido por la quietud.
Nada ácida dispersándose.
Es entonces cuando
en las oquedades del alma
sólo se incuba tiempo.
Pero la palabra sigue
(como una rémora a lomos
de la memoria),
recosiendo heridas
con puntadas de inocencia.
El músculo de la incertidumbre
se contrae:
por fin un latido,
un sistólico verso
quebrando
la muerte plana del corazón.
lunes, agosto 06, 2007
Dile que he dejado a sus palabras
hilando entresijos de mentiras,
que se ha vuelto piedra callada,
última noche a solas.
Dile que hay olvido consumado,
ignorancia sólida de cuerpo transparente,
que a su través se muestra
el aire de urgencia de otros caminos.
Dile que he puesto sordera
en los resquicios por los que aún
inocula abismos,
en los que mi dolor,
como un animal enfermo,
por fin se autoaniquila.
hilando entresijos de mentiras,
que se ha vuelto piedra callada,
última noche a solas.
Dile que hay olvido consumado,
ignorancia sólida de cuerpo transparente,
que a su través se muestra
el aire de urgencia de otros caminos.
Dile que he puesto sordera
en los resquicios por los que aún
inocula abismos,
en los que mi dolor,
como un animal enfermo,
por fin se autoaniquila.
martes, julio 24, 2007
Apología
Miro el tiempo por fin herido
por este puñal que sólo el deseo
clava en la córnea de las horas.
Suelo ser entonces translúcida.
Me atraviesan los haces
escapados de tus ojos
como guerreros escudados
en la luz de la palabra.
Soy lisa y esparcida
en esta indefensión de los músculos,
ahora errantes
sobre el poema que te mana
cuando has abolido el mar
e instaurado tus incendios.
por este puñal que sólo el deseo
clava en la córnea de las horas.
Suelo ser entonces translúcida.
Me atraviesan los haces
escapados de tus ojos
como guerreros escudados
en la luz de la palabra.
Soy lisa y esparcida
en esta indefensión de los músculos,
ahora errantes
sobre el poema que te mana
cuando has abolido el mar
e instaurado tus incendios.
jueves, julio 19, 2007
Dónde está la atmósfera de respirar
tus versos,
dónde tus palabras como bocas
y oídos de viajarte.
Qué dicen ahora estos silencios
sino nombres de los huecos
que deja la luz cuando me huye.
Dónde pongo este tiempo despoblado
sino en la vasta espesura de la ausencia.
La noche es una autopsia a cielo abierto
y yo su cadáver vacío.
Ahora tu lejanía
está a solas con mi alma.
tus versos,
dónde tus palabras como bocas
y oídos de viajarte.
Qué dicen ahora estos silencios
sino nombres de los huecos
que deja la luz cuando me huye.
Dónde pongo este tiempo despoblado
sino en la vasta espesura de la ausencia.
La noche es una autopsia a cielo abierto
y yo su cadáver vacío.
Ahora tu lejanía
está a solas con mi alma.
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