Levanté los bosques
de entre el desprecio de los hombres,
les deposité la mirada
que nunca más volverá a ser mía.
Hice acopio del sol sobre la nieve,
robé los destellos acerados de su cuchillo frío.
Cambié los zapatos por huellas congeladas.
He deslizado el existir por todas sus laderas,
en trineo de palabras
que en ninguna boca suenan.
He caído en cascada por el tiempo.
He sido alud pequeño
desprendiendo del invierno su metáfora sutil.
He mirado a la niña que vive,
acá, detrás de mis pupilas,
en una infancia que cae derretida
esperando la resurrección de los muertos.
lunes, enero 30, 2006
martes, enero 17, 2006

Me gustaría ser el ocre de la hoja
que cayó sin detenerse,
el fondo de los cauces
limando las aristas,
la orilla lejana para mirarme desde el otro lado.
Me gustaría ser la quietud
sobre el paisaje,
la nube aprehendida por el ojo,
el aire que sostiene la palabra,
el agua que no se detiene a reflejarme.
Yo soy una ausente todo el tiempo.
Mi soledad impoluta
a veces ni a mí misma me contiene.
Y hasta he desbordado de preguntas a la luna
por no molestar a mi apretado desorden desolado.
¿Huella sola indefiniendo los caminos,
pluma arrancada de algún ajeno vuelo,
ladrillo casi muerto de algún afán ya derrumbado?.
Sí, todo eso y
una sola línea imaginaria separándome,
como un balsámico meridiano,
de la sombra que proyecto en el asfalto.
Mi soledad impoluta
a veces ni a mí misma me contiene.
Y hasta he desbordado de preguntas a la luna
por no molestar a mi apretado desorden desolado.
¿Huella sola indefiniendo los caminos,
pluma arrancada de algún ajeno vuelo,
ladrillo casi muerto de algún afán ya derrumbado?.
Sí, todo eso y
una sola línea imaginaria separándome,
como un balsámico meridiano,
de la sombra que proyecto en el asfalto.
viernes, enero 13, 2006
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