sábado, octubre 20, 2007

Interlunio

Hay noches oscuras,
sin lenguaje lunar
con el que dirigir las mareas
del deseo.

Soy al mismo tiempo
una orilla inundada y solitaria.

Sin acierto

Cuando la verdad copula
incestuosamente con la mentira,
la búsqueda es una inmensa diana
en el centro mismo del desatino.

miércoles, octubre 03, 2007

Ajena

No es mío el cielo
que abro
cuando me hago alas de volarte.

Tanto existo en donde no estoy
que estoy dejando de pertenecerme.

Sin embargo,
cuando la tierra firme
es este no rotundo,
es cuando menos me reconozco.

viernes, septiembre 28, 2007

Sencillamente

Tus signos se llevan mi alma
a un lugar sin continentes
porque la intensidad de la palabra
les queda grande.

Se va la tarde.
Te vas con ella y hago frío.

domingo, septiembre 23, 2007

Alguien duerme una paz recién hecha
sobre mi cuerpo prorrogado sobre el suyo.

La oscuridad huele aún a su deseo.

Hay alguien proyectando amaneceres,
dando terceras dimensiones a la noche
y cerrando un imperdible en mi memoria.

jueves, septiembre 20, 2007

Efusión

Consiente en abrirse,
desertar del silencio más mudo,
transmutarse en asombro,
esta pétrea cerradura.

Después de haber dormido
en ataúdes que el espanto sella
con un golpe seco,
la pasión emerge
de un exilio cadavérico.

Me provee de esta sangre errátil,
nómada, perdida
en la humedad selvática de tus versos.

Ya no puedo reducirla
a pedernal de venas:
repudia conjugar pretéritos.

Es presente fluído,
aumentado
por esta levadura fértil
en las cavernas de la razón.

sábado, septiembre 08, 2007

Yaiza

Me traje tus dedos pequeños
con olor de tierra,
tu voz de cobre andino,
tus brazos de pámpano tierno.

Te refresco en mis ojos
con tu llanto de ruinas.

Soy lo que hiciste de mí
cuando elegiste mi pecho.

En mi afán
nunca serás pasado.

Aunque dios te olvide.

Corolario-XVII

Estoy tan asomada
a la negrura infinita de tus ojos
que te amo a ciegas.

Reanimación

Fue un silencio súbito.
Todo murió carcomido por la quietud.
Nada ácida dispersándose.

Es entonces cuando
en las oquedades del alma
sólo se incuba tiempo.

Pero la palabra sigue
(como una rémora a lomos
de la memoria),
recosiendo heridas
con puntadas de inocencia.

El músculo de la incertidumbre
se contrae:
por fin un latido,
un sistólico verso
quebrando
la muerte plana del corazón.

lunes, agosto 06, 2007

Dile que he dejado a sus palabras
hilando entresijos de mentiras,
que se ha vuelto piedra callada,
última noche a solas.

Dile que hay olvido consumado,
ignorancia sólida de cuerpo transparente,
que a su través se muestra
el aire de urgencia de otros caminos.

Dile que he puesto sordera
en los resquicios por los que aún
inocula abismos,
en los que mi dolor,
como un animal enfermo,
por fin se autoaniquila.