lunes, abril 24, 2006

Por ti,
que viniste
para ensombrecerme,
alzo la lágrima de un vino
amnésico,
rojo de furia madura.

Por ti
embriago los versos
que aún te desean,
para darle aliento ganador
a mi corcel moribundo,
para quitarme el mal olor
de manzana que se pudre hasta el árbol.

Por ti
rompo el cristal virgen
de mi vena
que se hundió hasta el fondo
en tu palabra de matar
y que ahora se muere contigo.

Por ti
lanzo hacia atrás
esa lluvia roja de vidrio de olvido.

martes, abril 18, 2006

De tiempo

Al tiempo le gusta adherirse a lo tibio.

Como un gato meloso,
ronronean los minutos
que huyeron de una calle sin nadie,
de un reloj de estación abandonada,
de la puerta cerrada de una sala de espera,
mientras buscan el calor
que la sangre pierde en su trayecto,
en su cuenta atrás hacia el cero
frío y rotundo.

Al tiempo le place hacerse el muerto
entre las pieles que juegan
a sostener el sudor de los abrazos.
A vengarse de sí mismo
en el espacio inexistente entre los cuerpos.

Brilla como sal cuando inmoviliza la añoranza,
después de que los ojos viren
como si pudieran detenerse en lo perdido.


Desprovista de ti
en mi tibieza malgastada,
ando desnuda por la casa
para sentir sobre mí las garras
de las horas en las que te pienso.

domingo, abril 16, 2006



Algunas tardes tienen la poesía
muy callada sobre un cielo
que agoniza.
La piedra se adormece.

El tiempo es una luz
prometiendo perpetuarse.

Yo respiro.

martes, abril 11, 2006

No dejes que ésto pase
como si no hubiera pasado.

No dejes que añore
como una daga fría
el calor de una herida en lo imposible.

No me dejes con los ojos
llenos de destierro
en estas calles.

Sé mi arbotante en el empuje
del deseo de preguntarte:

¿Cómo seríamos mirándonos?.

Conclusión

No es arte lo que hago
cuando elevo la soledad
de la umbría a la palabra.
Es la frágil conclusión
de una nota triste
sobre un imaginado pentagrama.

jueves, abril 06, 2006

Aún tengo dispuestas
la inclinación y la cornisa.

Ya sólo falta
que yo olvide cómo se baja
por esta escalera
que nunca subes.
La lluvia insiste.
Me llama con su maciza aldaba
de tristeza.

Oigo pasos crujientes
en la madera seca
de mi espalda.
Un verso apresurado
abre mis costillas
y exhala un quejido inaplazable:

A mí, que no soy lluvia,
¿me oyes?

martes, abril 04, 2006

Capaz me siento
de hacerte fluir
de entre mis grietas,
de ser tú lo que mana
mi costado
como una herida resuelta
a transmutarme.

Deshago lo que soy,
desovillo mis formas encogidas
y me explayo en tu yo más escondido.




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lunes, abril 03, 2006

Agua de Tormantos















Después todo se empapa.
Luz a luz, palabra acuática.
Hidrófilos versos
en cascada.

Tormantos


Abocar los sentidos al estallido
silencioso de la vida,
dejarse vivir en el misterio
apabullante de los pistilos,
latir al unísono cántico
de la savia,
abrirse por dentro
para aprehender la teleología
de las corolas.
Qué sencillo es ser entre las flores:
ni sabes preguntarte
por la razón de merecerlas.